La Policía y el juez Del Olmo dejaron un mes en la cárcel a una ciudadana rusa pese a que era inocente

BAJO SOSPECHA / La Brigada Provincial de Información controlaba a los autores del montaje contra la joven desde el 4 de octubre / El 19 fue detenida por los acusados en la trama de la Goma 2 y fue liberada el 20 de noviembre
La Policía y el juez Del Olmo dejaron un mes en la cárcel a una ciudadana rusa pese a que era inocente
EL MUNDO
MADRID.- Fue detenida el pasado 19 de octubre por dos agentes presuntamente implicados en la mafia policial desmantelada por el juez Del Olmo. En el momento de su captura se le intervino un kilo de cocaína. Pasó a disposición judicial dos días después. El pasado 20 de noviembre, desde los juzgados de Móstoles, localidad donde se le detuvo, se ordenó su puesta en libertad.
La Brigada Provincial de Información de la Policía de Madrid y el juez de la Audiencia Nacional Juan del Olmo dejaron en la cárcel durante un mes a la ciudadana rusa Svetlana Murinova pese a saber que que era inocente y que había un montaje contra ella.
Esta ciudadana rusa había sido víctima de un delito provocado por los agentes ahora encausados que, de acuerdo con otra mujer (también encarcelada por pertenecer a la misma mafia), le habían entregado un paquete con un kilo de cocaína instantes antes de que fuera detenida.
Pero el asunto más delicado es que estos agentes estaban siendo ya vigilados por la Brigada Provincial de Información de Madrid en el marco de las pesquisas inciadas por Del Olmo tras el hallazgo, el pasado mes de agosto de cinco kilos de Goma 2 ECO en Leganés, tal y como queda reflejado en los autos escritos por el juez. Y esta brigada supo en todo momento que esta mujer era víctima de un montaje, hecho por encargo, para encarcelarla. Ella no había hecho nada. Pero, pese a que la Policía sabía que era un montaje, consintió que permaneciera un mes en prisión. Según confirmó Instituciones Penitenciarias, esta ciudadana salió de la cárcel el 20 de noviembre. Había seguimientos y grabaciones a todos los sospechosos antes de que perpetraran la detención ilegal.
Expertos jurídicos consultados por este periódico indicaron que la actuación de los agentes encargados de investigar a la mafia policial podría haber incurrido en delitos al dejar en prisión durante un mes a una mujer cuando en todo momento sabían que había sido consecuencia de un montaje de los ahora encausados. De hecho, apuntan que los agentes que consintieron esta situación podrían ser acusados de un delito de detención ilegal que, al tratarse de funcionarios públicos, podría llevar acarreada una condena de entre seis años y medio y ocho años de cárcel además de una pena añadida de ocho años de inhabilitación.
Desde el 18 de agosto aproximadamente, algunos de los teléfonos de los implicados en este montaje contra esta ciudadana rusa estaban ya intervenidos por la Brigada Provincial de Información, con el visto bueno del juez Del Olmo. Según se detalla en los autos de este magistrado, uno de los primeros números intervenidos fue el de Manuel Romero, Preto, confidente de la Policía que tenía en su poder en agosto el explosivo. Su mujer, Isabel García es la que, presuntamente, le mete la cocaína a la ciudadana rusa aquel 19 de octubre en Móstoles.
Del análisis de los escritos judiciales se deduce que ya antes del 4 de octubre el teléfono del policía José Luis González Clares, El Moro, también está intervenido. Éste es uno de los agentes que participó en la captura de la ciudadana rusa durante el montaje de la droga. El otro fue su compañero Luis López Hidalgo. Ambos actuaron inmediatamente en cuanto vieron a su cómplice entregarle el paquete con la droga a esta joven rusa.
Del Olmo les acusa a ambos de formar parte de un entramado delictivo que, entre otros delitos, participó en la detención ilegal de esta ciudadana rusa tras provocar el delito. Y fruto de estos seguimientos y de estas intervenciones, los agentes de la Brigada Provincial de Información realizaron una vigilancia el 5 de octubre, 14 días antes de la detención de esta mujer, de los presuntos implicados en esta trama: Manuel Romero, Isabel García (su mujer), José Luis González Clares y el abogado G. H. El dispositivo policial tan sólo observó a todos dirigirse a una entidad bancaria de Móstoles. El resto de la vigilancia no se detalla.
Pero, además, según consta también en los mismos autos, la Policía realizó un completísimo seguimiento de los teléfonos móviles de los sospechosos el día 19, durante la detención ilegal de la ciudadana rusa en Móstoles, cuando ella salía de la vivienda del abogado y ex suegro de la ciudadana rusa, acusado también en esta causa.
El detalle de las conversaciones relatado por el juez deja claro que los sospechosos estaban poniendo en marcha una actuación delictiva contra la joven rusa. Además, la propia víctima identificó ante Del Olmo a Isabel García (mujer de Preto) como la mujer que le dio el paquete.
El control de las conversaciones por parte de la Brigada Provincial de Información estaba siendo muy continuado y las transcriciones de las conversaciones se realizaban con mucha celeridad. Prueba de ello es que estos funcionarios detectaron posteriormente mensajes recibidos y enviados por González Clares en los que figuraba el nombre de Funci, Celestino Rivero. De los mensajes de ese móvil y de las llamadas realizadas desde él por González Clares los días 5 y 7 de noviembre, los agentes concluyeron que este sospechoso podía estar recibiendo información sobre las pesquisas contra él. Inmediatamente solicitaron autorización para intervenir el teléfono de Funci. El juez amplió inmediatamente las actuaciones policiales (pese a tratarse en el peor de los casos de una revelación de secretos de la que no es competente la Audiencia) y autorizó el pinchazo de Funci.
Fruto de este seguimiento a Funci, según el auto judicial, se detectan los presuntos contactos entre este agente y un periodista de EL MUNDO. En el auto queda claro que este funcionario se muestra totalmente convencido de que la Brigada Provincial de Información de la Policía no tenía el más mínimo interés de practicar las detenciones de los sospechosos de formar parte de la mafia policial ahora desmantelada. Estaba convencido de que las pesquisas que se iniciaron tras el hallazgo de cinco kilos de Goma 2 ECO en Leganés el pasado mes de agosto se iban a archivar.
El juez no detalla desde qué fecha conoce los posibles contactos entre el policía y el periodista. Sí hace un detallado relato del encuentro que, al parecer, este agente y su compañero mantuvieron en Madrid con ese periodista.




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