ANGEL ACEBES: Hoy estamos peor que hace un año

ANGEL ACEBES
A lo largo de las últimas décadas, los demócratas españoles hemos tenido que ver muchas veces dramáticas imágenes como las de ayer. El terrible atentado de la T4 de Barajas es un testimonio más de la voluntad destructiva de ETA. ETA nunca ha entendido de razones. ETA siempre ha sido una organización totalitaria y criminal, que quiere acabar con la libertad de los españoles y que utiliza el chantaje, la amenaza y el terror para conseguir sus objetivos políticos. Esta evidencia es lo que llevó a los dos grandes partidos políticos a suscribir el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo, en virtud del cual, gobernara quien gobernara, se mantendría la misma estrategia: con ETA no cabrían negociaciones, ni atajos, ni diálogos; a los terroristas había que derrotarles con la eficacia policial, mediante la cooperación internacional, con la Ley y con todos los instrumentos de la Ley. Esa política no sólo era moral, ética y acorde con la obligación capital de toda sociedad democrática que es garantizar la dignidad, memoria y justicia de las víctimas. También era eficaz.
La política de la derrota de ETA llevó a la banda al peor momento de su historia. Hasta tal punto esto es así, que en abril de 2004, coincidiendo con la llegada de Zapatero al Gobierno, llevábamos ya un año sin muertos. Todos los denominados aparatos de la organización estaban desmantelados o seriamente limitados. El terrorismo urbano había prácticamente desaparecido y, por primera vez en nuestra Historia, ETA había sido expulsada de las instituciones democráticas gracias a la Ley de Partidos. Entonces sí podíamos decir que estábamos mejor. Entonces sí podíamos vaticinar que, en un futuro no muy lejano, veríamos el fin de ETA.
De ahí que resultara gravemente irresponsable, amén de absolutamente incomprensible, la decisión de Zapatero de sustituir la política de la derrota de ETA por la de la negociación. El presidente del Gobierno justificó este cambio asegurando que ETA estaba dispuesta a abandonar las armas sin cobrar un precio político. Nada más lejos de la realidad. El giro radical dado por Zapatero a la estrategia de lucha contra el terrorismo ha demostrado ser, además de inmoral, ineficaz. ¿De qué ha servido la ruptura unilateral del Pacto Antiterrorista? ¿De qué ha servido que el fiscal cambiara de criterio para adaptar la aplicación de la Ley a las «circunstancias»? ¿De qué ha servido llevar el proceso al Parlamento europeo como si se tratara de un conflicto político entre dos estados distintos? ¿De qué ha servido el reconocimiento de ETA-Batasuna como interlocutor necesario, escenificado en una lamentable foto oficial entre Patxi López y Otegi? ¿De qué han servido tantas conversaciones y contactos secretos? Todos estos gestos, todos estos guiños, todas estas cesiones, todas inmorales, algunas de ellas gravísimas e incluso difícilmente reversibles, sólo han servido para fortalecer a ETA. ETA ha aprovechado estos nueve meses de alto el fuego para rearmarse, para robar pistolas, captar nuevos miembros, aumentar la extorsión, recomponer sus aparatos y recuperar fuerza y protagonismo frente al Estado de Derecho. Estos nueve meses han supuesto un grave retroceso en la lucha contra el terrorismo. Hoy estamos peor que hace un año y mucho peor que hace tres.
El presidente del Gobierno tuvo que reconocer ayer que la situación es peor que cuando compareció para hacer un balance triunfal del año 2006. Sin embargo, se limitó a decir que suspendía el proceso de negociación con los terroristas, cuando lo que la inmensa mayoría de los españoles esperábamos era su ruptura definitiva y la vuelta a la política de firmeza contra ETA. Frente al terrorismo, nunca han valido ambigüedades ni debilidades ni medias tintas, y menos aún ahora. Zapatero tiene la obligación de asumir su responsabilidad. Como le pidió Mariano Rajoy, tiene que dar garantías a la sociedad española de que ETA-Batasuna no se va a presentar a las elecciones bajo ningún disfraz y de que en ningún caso el futuro del País Vasco, Navarra y el conjunto de España se decidirá en una mesa de partidos al margen de las instituciones democráticas.
España y los españoles podemos estar mejor en 2007 de lo que lo estamos hoy. Pero para ello sólo hay un camino: que Rodríguez Zapatero rectifique y vuelva a la política de la derrota de ETA, que es la única moral, la única eficaz, la única que puede garantizar el triunfo definitivo de la democracia española sobre el terror.
Angel Acebes es secretario general del Partido Popular.




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